Dinero fácil

La mañana había sido desastrosa para Charles Foster. En sólo unas horas había perdido un millón de dólares y no le había quedado más remedio que vender a precio de saldo las dos hamburgueserías mejor ubicadas de la cadena que montó en un abrir y cerrar de ojos y ahora se había convertido en su principal quebradero de cabeza. Leer más de este artículo

“Yo soy así”

Su relación con Gómez no iba por el cauce deseado. En cuanto cruzara la puerta, Morgan se lo diría sin tapujos. Él se esforzaba por ser atento y paciente con su mejor creativo, pero la rebeldía con la que se comportaba había agotado ya su paciencia. El tenso clima de la agencia de publicidad que había montado con tanto esfuerzo no podía permitirse un tipo así, sobre todo ahora que ni siquiera contaba con recursos para despedir a los incompetentes que le estaban llevando a una situación que, de no cambiar las cosas, le llevaría tarde o temprano a la quiebra. Leer más de este artículo

Problemas de personal

Algo había salido mal. Aunque el plan de Quincampoix estaba funcionando, los ‘daños colaterales’ estaban siendo superiores a los esperados y no sólo se habían propagado por toda la empresa, sino que habían empezado a trascender públicamente. Las primeras felicitaciones del consejero delegado, Collignon, se habían transformado en correos amenazantes que le ponían contra las cuerdas. Y el que tenía abierto en su pantalla le puso especialmente tenso: en menos de una hora ambos comparecerían en una rueda de prensa para explicar la situación. Leer más de este artículo

El tirano perfecto

El sobre que le había llegado de forma anónima al pequeño despacho desde el que dirigía su estudio de diseño dejó perpleja a Penélope. Sólo había pasado un día desde el entierro de su padre y todavía no se había recuperado de la triste sensación que experimentó al comprobar la soledad con la que Alejandro Noriega se había marchado de este mundo.

Por supuesto que era consciente de que el gran empresario de la publicidad no podía presumir de haber hecho amigos en sus más de treinta años al frente de la agencia Tristán, pero jamás se podía haber imaginado que su despedida iba a congregar únicamente a una decena de personas entre las que no se podía contar a una sola de su empresa o su profesión. Leer más de este artículo

‘El estatus’

Desde que Shephard desapareció se sentía vigilado, casi acorralado. Sentado en la mesa de su despacho no se explicaba aún como su mentor, su protector, el carismático director de marketing, el hombre que había llevado a Jack Moore hasta su puesto de jefe de ventas en una de las mayores empresas de distribución del país, se había ido. Un infarto había acabado con su vida. Leer más de este artículo

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